Apego, vínculo y construcción del psiquismo. El legado invisible

Los seres humanos nacemos prematuramente y esa prematuridad nos hace extremadamente desvalidos.

En realidad ese desvalimiento nos acompaña toda la vida y está en la base de nuestra necesidad de ser amados y comprendidos.

El bebé no puede cuidar de sí mismo ni buscar sus fuentes de provisión, depende de otro para su supervivencia y no sólo para su supervivencia biológica, sino que depende también de otro para poder constituirse como “humano”.

Las patologías de hoy, (borderlines, esquizoides, trastornos narcisistas), parecen construirse en los desencuentros y separaciones, dejando vivencias de ausencias y vacíos internos mucho más que en tiempos anteriores.

Estas patologías hablan de una dificultad para encontrar una presencia o una disponibilidad en otro ser humano. Parecen referirse a una dificultad en el encuentro, la cooperación intergeneracional y en el respeto a la intimidad.

Ponen en cuestión fal as en una función de contención y/o paraexcitación que permita “metabolizar” la angustia y desarrollar una capacidad de pensar y simbolizar las vivencias.

En términos de Bion (1), estas patologías nos hablan de las fallas en la constitución de un aparato psíquico incapaz de pensar los pensamientos.

Son múltiples los autores que han estudiado la importancia de los primeros vínculos del bebé y la influencia sobre el desarrollo de la personalidad.

A este respecto son pioneros los trabajos de René Spitz (2) que en sus grabaciones mostraba de una manera impactante la ansiedad y aflicción de los niños pequeños en una institución privados de una vinculación con sus figuras primarias.

Otros autores como D. Winnicott (3), M. Mahler (4) o H. Kohut (5) ponen también el acento en la importancia de lo vincular como base del nacimiento psíquico de todo ser humano. Cómo, progresivamente, a partir de un mundo narcisístico en que los objetos son una prolongación del sí mismo, se va desarrollando el sentimiento de sí como diferente de los objetos que lo sostienen.

J.Bowlby (6) se basó en su formación psicoanalítica para desarrollar su teoría del apego con una teoría explicativa del desarrollo socioemocional del ser humano. Este autor incorporó a su conceptualización los estudios de etólogos como Lorenz (7) con los ánsares y de Harlow (8) con los macacos, así como diferentes estudios empíricos promovidos por su colaboradora Mary Ainsworth (9) que había estudiado la conducta de apego en distintas sociedades.

Para Bowlby, la conducta de apego “es cualquier forma de conducta que tiene como resultado el logro o la conservación de la proximidad con otro individuo claramente identificado al que se considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo.”

Casi todos los niños prefieren a una persona, en general su figura materna, a la que acudir en caso de inquietud. Si no pudieran disponer de esta figura los niños (y los adultos) tienen una clara jerarquía de preferencias de personas a las que acudir en caso de necesidad.

Una cuestión es la conducta de apego que puede manifestarse en situaciones concretas y otra el apego duradero o estilo de apego y vínculo que está limitado a unas pocas personas.

Los primeros vínculos que establece el bebe son, por tanto, vitales para su desarrollo y estos vínculos se constituirán según las características de sus protagonistas.

El bebé pondrá su temperamento y sus necesidades biológicas, sus figuras de apego tendrán una historia personal y vincular que pesará en su manera de acoger y de relacionarse con ese bebé concreto. Así, las experiencias de esos padres en tanto que hijos, las representaciones que ellos hayan construido de sus experiencias durante su infancia, influirán en su respuesta parental para con sus hijos.

Por otra parte, las situaciones vitales vividas durante los primeros años de la historia familiar, así como las respuestas que tanto los padres como el entorno cercano han dado a esas situaciones, influyen y pueden modificar las características del vínculo establecido.

Dentro del marco del apego, los lazos emocionales íntimos no se consideran subordinados ni derivados del alimento ni del sexo. La capacidad de establecer lazos emocionales íntimos con otros individuos, tanto buscando el cuidado como siendo quien lo da, es considerada un rasgo positivo de la personalidad y de la salud mental.

Los Conceptos: Breve Introducción:

El término “Attachment” suele traducirse como Vínculo y Apego, lo que puede provocar cierta confusión. Según Bowlby el sistema de Apego forma parte de una serie de sistemas conductuales que organizan la Vinculación. Las conductas de Apego establecen el vínculo. Las expectativas respecto a la accesibilidad y receptividad de las figuras de Apego enmarcan la calidad Vincular.

Con objeto de distinguir las diferentes calidades de vinculación M. Ainsworth investigó la reacción del bebé a la separación de su madre. La autora ideó “La situación ante el extraño o “La situación extraña”. Durante ésta el bebé vive en una habitación desconocida (en la cual hay también juguetes), diferentes circunstancias: está con su madre, con su madre y una mujer desconocida, solo con esta mujer y completamente solo. En estas circunstancias se observan las reacciones del bebé.

Los tipos de Vinculación: Seguro; Evitativo y Resistente/Ambivalente se valoran en base a la reacción del bebé al reencontrar a la madre tras la separación.

En nuestro estudio, base de este trabajo, hemos considerado tres tipos de vínculo:

  • Vínculo seguro
  • Vínculos inseguros: Vínculo desentendido y Vínculo preocupado.

El apego seguro se caracteriza por un modelo de funcionamiento interno en el cual la figura de apego es percibida como accesible y receptiva si se la necesita.

La receptividad del cuidador es básica para el tipo de vinculación que se establezca.

Se ha encontrado que las personas clasificadas como Seguras, tienen una mayor capacidad de extraversión y cooperación. El estilo seguro se relaciona con un mayor índice de salud y bienestar que los estilos inseguros.

El discurso a lo largo de la entrevista AAI es colaborador. La descripción y evaluación de las experiencias relacionadas con el vínculo es consistente, ya sean experiencias favorables o desfavorables. El discurso no viola ninguna máxima de Grice (10).

En la infancia este tipo de vínculo seguro se reconoce porque el niño establece contacto físico normal con la madre tras una situación estresante, mostrando preferencia obvia por la madre frente a cualquier extraño.

Tras una separación, puede calmarse y reiniciar en breve tiempo las conductas de exploración y juego.

Diversos autores establecen una relación entre apego seguro y capacidad de autorregulación afectiva y entre apego inseguro y las dificultades de regulación afectiva.

También las personas clasificadas como seguras pueden desorganizarse ante un hecho traumático, pero en general su discurso sigue siendo coherente aunque el hecho traumático aún no esté asimilado del todo.

El sentimiento de seguridad permitiría una mayor flexibilidad cognitiva, mientras que el sentimiento de inseguridad para no ser reactivado llevaría a una restricción de las representaciones.

Si los individuos que han tenido experiencias difíciles en la niñez no han conseguido una “seguridad adquirida” mediante experiencias compensatorias, el prototipo de vinculación insegura establecido con los cuidadores en la infancia será, supuestamente, el que establecerán con los propios hijos.

En nuestro estudio hemos considerado dos tipos de vínculo inseguro: vínculo desentendido y vínculo preocupado.

Las personas clasificadas con vínculo inseguro tienen un discurso incoherente en el sentido que describen a sus padres positivamente y sin embargo los ejemplos específicos de sus recuerdos son negativos.

Las personas con Vínculo desentendido, han conocido la soledad o el rechazo (como por ejemplo expresiones de fastidio por parte de la madre) en su infancia y han optado por desactivar su sistema de vinculación. Lo pueden hacer de forma inconsciente eliminando recuerdos, lo que puede permitir idealizar las experiencias con sus padres, o bien recordando experiencias negativas, pero justificándolas como hechos aislados o con razones suficientes. El discurso viola las máximas de calidad y es excesivamente breve (Grice).

Algunas personas aún reconociendo hechos negativos, aíslan estas cogniciones de sus emociones y estas experiencias son minimizadas y juzgadas sin importancia. Es decir que podemos hablar de una escisión entre cognición y afecto.

En la infancia este tipo de vinculación hace que el niño evite el contacto físico con la madre tras una separación (vínculo evitativo infantil). A menudo no llora al separarlo de la madre y continúa jugando. No muestra disgusto ni enfado.

Al contrario de las personas desentendidas, las personas con vinculación preocupada, hiperactivan su sistema de apego. Este fenómeno, se manifiesta por un cierto estado de irritación y por un discurso con excesiva información, a pesar de ello son incapaces de dar una impresión general de sus relaciones. Las frases son a menudo largas, gramaticalmente enmarañadas o con expresiones vagas, violando la máxima de forma (claridad y orden) y relevancia. También el discurso es excesivamente largo violando el principio de cantidad (Grice).

Estas personas están muy implicadas en las relaciones pasadas y quedan en su conciencia numerosos acontecimientos que no han aceptado nunca. Les falta la certeza de haber sido realmente amadas, aceptadas y cuidadas por sus padres. Sus dudas, ambigüedad y confusión al respecto pueden referirse a una etapa concreta de su vida o a toda ella hasta el momento de la entrevista.

En la infancia las respuestas maternas se caracterizaron por no presentarse o por ser impredecibles. El niño se muestra pasivo o muy enfadado tras reencontrarse con la madre después de una situación estresante. (Vínculo resistente/ambivalente en la infancia). Tras la reunión no se calma y permanece junto a la madre buscando consuelo. Suele llorar y no regresa a la exploración y el juego.

CUADRO CORRELACIÓN TIPOS DE APEGO (Mary Main -11)

 

El modelo de Apego ejerce una influencia continuada sobre la conducta y se refleja en un patrón de Apego. Este patrón, modelo, estilo de Apego que debería calificarse y observarse en diferentes contextos, fundamenta la calidad Vincular y mostraría estabilidad a lo largo del tiempo, es decir habría una Continuidad Vincular en cada persona.

Otros autores como Crittenden (12), sin embargo, consideran que el tipo vincular estaría más en relación con la edad. Aquí se podría pensar en su relación adaptativa en las distintas fases del Ciclo Vital Familiar.

La calidad Vincular viene determinada por el Modelo Operativo Interno. Este concepto básico hace referencia al modelo emocional/cognitivo constituido durante la infancia y la adolescencia sobre las interacciones diarias y la experiencia cotidiana de la relación padres-hijos. Cómo se siente este hijo con respecto a sus padres y a sí mismo en contacto con ellos (13). Este será el Recuerdo Emocional del Vínculo en la infancia que buscaremos a través de la entrevista AAI.

Las experiencias vinculares de los padres con los abuelos, las representaciones mentales que aquellos tienen de esas experiencias, su conducta como padres, determinan las experiencias vinculares de los hijos. Conocemos este proceso como Transmisión Vincular Trigeneracional.

Aunque partimos de la hipótesis de que existe una Continuidad Vincular entre las generaciones, es decir unos padres se vincularan con sus hijos según el modelo de vinculación establecido con sus progenitores, hay circunstancias a lo largo de la vida (hechos traumáticos, nuevos vínculos, características del bebé, temperamento, etc.) que llevan a cambios en el modelo vincular dando lugar a veces a una Discontinuidad Vincular entre las generaciones.

El Modelo Operativo Interno evoluciona, no descansa a lo largo de la vida. El afán humano por vincularse “seguramente”, la búsqueda de interlocutores emocionales válidos incondicionales, no se detiene. De ahí los Movimientos Compensatorios Vinculares, la Seguridad Lograda.

El largo viaje de las conductas de Apego que establecen el Vínculo diseña la Transmisión Vincular Trigeneracional. Ésta es el fundamento de nuestra investigación, una función central que puede ayudar en tareas diagnósticas, psicoterapéuticas, pronosticas y preventivas.

Crittenden, plantea que el apego es un proceso biológico no aprendido, efecto de la maduración neurológica en la construcción del vínculo. La interacción de los niños con las figuras de apego facilita el aprendizaje del uso de sus mentes.

Las relaciones de apego/vinculares cambian con la maduración neurológica. Según la autora los cambios se producirían a los 12 meses, a los 21-36 meses, en la adolescencia y en la ancianidad.

Las neurociencias

Los nuevos avances en neurociencias aportan interesantes hallazgos sobre el funcionamiento y el desarrollo de la vida cerebral.

El bebé al nacer queda inscrito en una compleja red de interacciones intrapsíquicas e intersubjetivas, ¿Cómo interactúan estos procesos psíquicos y como se relacionan con el funcionamiento y desarrollo del cerebro?

En el año 1996, un equipo de neurocientíficos italianos liderados por el neurólogo Giacomo Rizzolatti (14)(15), publicaron los resultados de unas investigaciones en las que se planteaba que el cerebro del mono contiene una clase especial de células llamadas neuronas espejo. Estas células se activan cuando el animal ve u oye una acción y cuando el animal realiza la misma acción.

Investigaciones posteriores muestran que los seres humanos también poseen otro tipo de neuronas espejo.

Según estas investigaciones el cerebro tiene múltiples sistemas de estas neuronas que se especializan en realizar y entender no sólo las acciones de los demás sino sus intenciones, el significado social de su comportamiento y de sus emociones. Las neuronas espejo nos permiten entender la mente de los demás, no sólo a través de un razonamiento conceptual sino mediante la simulación directa.

Ahora bien, ¿Cómo afectaría al funcionamiento cerebral la utilización precoz de procesos psíquicos antitraumáticos que buscan erradicar de la percepción la experiencia psíquica dolorosa que no se puede metabolizar y que tiene su origen en la interacción bebé-madre-padre?

Los estudios van sobre todo en la línea de su interés sobre la psicosomática del bebé y de la psicopatología grave del niño pequeño y en la posibilidad del trabajo psicoterapéutico con la dupla madre-bebé o con la interrelación bebé-madre-padre, y la posibilidad de revertir o evitar la instalación de dichos cuadros.(16)

Aportes recientes de la neurobiología muestran que la plasticidad de la red neuronal permite la inscripción de la experiencia y posibilitan salir de una visión estática del sistema nervioso. Las sinapsis sufren una remodelación permanente en función de la experiencia vivida.

Estos hallazgos, dibujan una conexión entre la huella psíquica y la huella sinaptica establecida en la red neuronal. La experiencia modifica permanentemente las conexiones entre las neuronas. Los cambios son tanto de orden estructural como funcional. Tanto la plasticidad neuronal como las vivencias son individuales y dependerán de cada sujeto a la vez que contribuirán a construirlo.

La organización del cerebro maduro y sus capacidades funcionales dependen de la cantidad, calidad y patrón de experiencias de los primeros años de vida. Esas primeras experiencias interpersonales proporcionan una experiencia senso-perceptiva y afectiva que puede ser, segura, placentera, repetitiva, consistente, predecible, siguiendo un patrón que organiza el desarrollo cerebral infantil, o negligente, caótica o abusiva in-duciendo cambios bioquímicos y estructurales para adaptarse a ella que alteran la arquitectura cerebral.

Como señala la Dra. Concepción Fournier (17) en su trabajo, “Neurodesarrollo y maltrato”: “Los padres sirven como un córtex auxiliar externo para el cerebro inmaduro del niño”. En su trabajo, la Dra. Fournier nos recuerda que no todos los sistemas cerebrales se organizan a la vez. En cada momento del desarrollo hay unos períodos críticos o sensitivos en los que se activan zonas cerebrales e inician su maduración estableciendo conexiones neuronales.

La falta de estimulación o estimulación inadecuada puede provocar la disrupción del proceso madurativo iniciado y causar el cese de desarrollo de esa capacidad o alterar su curso en el futuro.

Las áreas límbicas (fronto-temporales) son las primeras zonas que se activan en el desarrollo. Depende de ellas el funcionamiento emocional y social. Para organizarse necesitan que existan relaciones consistentes con figuras de crianza.

Hay que tener en cuenta que un bebé o niño pequeño expuesto a una situación amenazante, no puede defenderse ni huir, y que para el cerebro de un niño todo tiene un carácter único y por tanto potencialmente amenazante, de ahí la gran importancia de la actitud (córtex auxiliares) de sus cuidadores primarios.

El estrés extremo o continuado, puede alterar la química cerebral provocando niveles elevados de catecolaminas (conductas de hipervigilancia, sobresalto, irritabilidad…) y/o produciendo niveles altos de cortisol que pueden provocar daño neuronal e influir sobre el desarrollo cognitivo.

Es imposible pensar la construcción del Sujeto sin tener en cuenta lo vincular. El funcionamiento psíquico se desarrolla simultáneamente en los registros, Intrasubjetivo, espacio del sujeto y sus deseos. Intersubjetivo, espacio del sujeto y sus relaciones vinculares. Transubjetivo, espacio del sujeto y su campo social y cultural.

 

Claudio Maruottolo (18), señala que la dimensión intrasubjetiva se caracteriza por su unidireccionalidad y va predominantemente desde el Yo hacia lo externo, en donde los otros son principalmente objetos internos desconocidos en su alteridad y autonomía.

La dimensión intersubjetiva se caracteriza por su bidireccionalidad, es el campo de la relación, lugar de interdependencias sanas e interdependencias patológicas.

La dimensión transubjetiva se caracteriza por la relación del sujeto con la cultura y el espacio social. El Sujeto es tanto sujeto del mundo como de la estructura familiar. Es el lugar de las representaciones e identificaciones de las ideologías y discursos sociales.

La subjetividad es singular pero al mismo tiempo la podemos pensar en un contexto plural. Las interdependencias sanas permiten un grado de creatividad que se abre a la integración de nuevas experiencias, mientras que las interdependencias patológicas, se resisten a lo novedoso y tienden a la repetición.

Las entrevistas

Al estudiar las entrevistas de nuestro trabajo de referencia, nos encontramos que esta visión retrospectiva sobre los primeros vínculos es múltiple y variada, pero siempre hay algún matiz que destaca dando un sentido a ese vínculo y que más allá de posibles cambios permanece en el tiempo.

Así nos encontramos con que a veces el Vínculo ha sido vivido como una Carga, como es el caso de madres ( y/o padres) que viven la crianza de los hijos como una pesada obligación que interfiere en otros intereses vitales, como es el caso de una mujer muy activa ( abuela de una de las jóvenes de la muestra) casada con un hombre (el abuelo) que mantenía un ritmo de vida incompatible con la crianza de una familia, y que terminó por abandonar el hogar familiar con una nueva pareja.

Esta mujer, una y otra vez a lo largo de los años se quejó y echó la culpa del abandono del marido a los hijos y su crianza que le impedían atender los requerimientos de su esposo.

En otras ocasiones, destaca la añoranza de una situación idealizada, frente a la cual cualquier otro vínculo es denigrado dificultando así el establecimiento de una pareja propia y de una familia. Vínculos Idealizados ligados unas veces a la figura paterna y otras a la figura materna, como aparece en el relato de la única entrevistada huérfana de madre desde la adolescencia y expulsada de la casa por la nueva pareja del padre. El diagnóstico de su hija enferma reactiva el duelo en suspenso en torno a la muerte de la madre, figura idealizada con la que estaba identificada.

A veces lo más importante es el aspecto de pertenencia a un núcleo familiar de origen con respecto al que se establece un Vínculo de Dependencia del que no se puede desprender y que dificulta la separación hacia un nuevo núcleo familiar. Así, por ejemplo, la situación de una madre entrevistada, casada y divorciada, madre de una joven con un trastorno obsesivo compulsivo y que regresa a la casa de origen en la que convive con la madre y otras hermanas.

El Vínculo Dependiente de la línea materna amplia puede manifestarse intensamente y en ocasiones dificultar bastante la autonomía emocional de las adolescentes de la tercera generación.

Hay vínculos marcados por la dependencia no resuelta en los que la mujer necesita siempre la presencia de otro que acompañe y que pasan de estar apegadas a la madre (“Yo es que estaba muy enmadrada”), a depender del marido y después también de los hijos (“Siempre he sido muy miedosa. Cuando mi marido viaja por trabajo duermo con mi hija”).

También en otras ocasiones el Vínculo se constituye en un campo de batalla entre generaciones la mayoría de las veces marcado por una rivalidad teñida de Envidia y/o Celos de uno de los progenitores con respecto a los hijos.

Podemos ver la Inversión de Roles. Se trata de vínculos en los que la hija hace de cuidadora de la madre o de madre de los hermanos más pequeños.

Así, la hija mayor de una pareja en la que el padre, un hombre muy celoso, no permitía a la madre salir de casa y era ella- madre en la actualidad de una chica con un trastorno de ansiedad- la que hacía los recados que la madre no podía hacer, y la protegía o apoyaba frente al padre.

También la enfermedad de la madre, por ejemplo, lleva a la necesidad de que una hija, en este caso la menor de seis hermanos se ocupe de “llevar la casa”, (“Cuando me casé estaba muy preparada”).

En otros relatos, se trata de familias con varios hijos en las que la hija mayor se ocupaba de atender a los hermanos pequeños mientras la madre trabajaba, situaciones a veces marcadas también por el efecto de la emigración y por la escasez de recursos económicos que deja huellas no solo de la pobreza material, sino de un cierto abandono emocional e incluso intelectual, (“Había que trabajar, no había tiempo para otras cosas”; “Siempre me he sentido un poco abandonada, mis padres siempre se han ocupado de la supervivencia y la educación la dejaron un poco de lado” ).

También podemos encontrar historias en las que aparecen Vínculos marcados por situaciones especiales como son la Enfermedad grave o la Muerte de un progenitor o de un hermano, vínculos que quedan contaminados por sufrimientos de la generación anterior y que se transmiten a la generación siguiente si no es posible una elaboración adecuada de esas situaciones vividas como traumáticas.Así, por ejemplo, el caso de una madre entrevistada (la hija con un diagnóstico de ANR), hija menor de una familia cuyo hermano mayor murió siendo ella aún una niña. Enfermedad y muerte que ensombreció la vida familiar e hizo que la actitud de la madre fuera ansiosa con el resto de sus hijos.

(“…Siempre estuvo muy temerosa de que nos pasara algo,…la muerte de mi hermano ha sido como un peso y no he compartido muchas cosas, la verdad).

Otro tipo de Vínculo Dañado en la misma línea, sería el de una mujer entrevistada que califica como “carencia” el vínculo con su madre, refiriéndose a las secuelas de la muerte del hermano anterior, aún bebé, que produjo una retracción libidinal depresiva de esta madre que depositó su rol en la abuela materna.

También podemos ver como la enfermedad grave de la hija y nieta supone un shock de tal nivel que trastoca los Vínculos preexistentes provocando un deterioro general de dichos vínculos.

Un tipo de vínculo Seguro Logrado bastante extendido es aquel que se da entre algunas de las madres entrevistadas con su marido, compensando así después de bastante tiempo el desentendimiento de su padre en la infancia y la adolescencia e incluso el de su madre también. Como decía una de estas madres: “Él me ha ayudado a recolocar a cada uno en su sitio”.

Otro tipo de Vínculo Seguro Logrado es el de una paciente con los abuelos maternos tras el divorcio traumático de los padres y otros eventos vitales difíciles; cambio de ciudad, de centro de estudios en paralelo al divorcio, contando con el apoyo incondicional de esos abuelos que eran prácticamente desconocidos.

Vemos un tipo de Vinculo Ensombrecido por la presencia de "superabuelas" que desdibujan a la figura materna imponiendo a la paciente la imposible tarea emocional de realizar la propia separación-individuación adolescente y la de la madre con esta abuela materna simultaneamente.

En un Vínculo de Sacrificio se dejó con la abuela paterna la hija niña como sustituta del padre ocupando un lugar de rivalidad con un tío, hermano menor mimado del padre donante que maltrata psicológicamente a la niña. La pequeña termina sufriendo un trastorno psicosomático grave y solo así es readmitida en su familia nuclear.

Vemos también Vínculos Influídos por el tipo de trabajo, de negocio, de horarios, de distancias, o penuria económica a los que los padres se deben plegar que precisan realizar Cesiones o Semicesiones a abuelos maternos o paternos con desigual evolución de la calidad vincular…

Sea cual sea la experiencia vivida o el matiz destacado, lo que no tiene duda es que para bien o para mal, esas primeras vivencias dejaran una marca para toda la vida pudiendo condicionar también la vida de las siguientes generaciones.No obstante, y a pesar de la importancia de todas estas experiencias iniciales, la calidad del vínculo no se establece de forma fija y permanente, sino que como veremos más adelante, se puede ir reorganizando y compensando a lo largo de la vida aprovechando las nuevas vivencias.

En el presente trabajo tratamos de acercarnos al estudio y comprensión de los vínculos, su articulación y su influencia, a partir de una investiga-ción realizada con 120 entrevistas AAI (Adult Attachment Interview) efectuada con madres de adolescentes (pacientes y no pacientes). Para ello nos apoyamos en la teoría del apego de J.Bowlby y sus desarrollos, así como en otros autores (Winnicott, Stern, M. Mahler…) que han puesto el acento en lo relacional y en su enorme importancia para el desarrollo de todo ser humano.

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